París y sus distinguidos huéspedes

París es una de las ciudades más glamorosas del mundo.

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Lunes 26 de Octubre del 2015
Escrito por:Redacción

F ue, por muchas décadas, capital del mundo en diversos aspectos. Resulta natural entonces que muchos seres humanos hayan decidido que esa ciudad se convirtiera en su última morada. Personajes de todo tipo: Pintores, escritores, actores, políticos y cantantes.

Vamos a enfocarnos en los dos principales cementerios de París: Père-Lachaise y Montparnasse.

Cementerio de Père-Lachaise

Es el más grande de París y uno de los más famosos cementerios del mundo. Junto con Montparnasse, Passy y Montmartre constituye uno de los cuatro cementerios del París interior.

Inaugurado en 1803, recorrer sus 43 hectáreas que contienen 70,000 tumbas, resulta prácticamente imposible. Hay que auxiliarse de una guía que explica la localización de cada una de las tumbas de personajes famosos.

Así, resulta fácil encontrarse de pronto con una decena de turistas peleando por el mejor ángulo para tomarle una foto a la tumba de Oscar Wilde, ubicada en una de las calles principales del Panteón.

No así la de Jim Morrisón, ubicada en la parte más alta y más tenebrosa del cementerio; ahí, perdida entre otras tumbas más ostentosas, se encuentra la última morada del líder de Los Doors.

Dar con ella resulta toda una aventura y un par de horas de trabajo. Al final, el visitante se decepciona al ver una tumba tan sencilla y tan descuidada. El busto del rey lagarto que la destacaba fue robado hace un par de años.

De pronto, entre las tumbas comienzan a escucharse las notas de Non Je Ne Regrette Rien de Edith Piaf. Se trata de un guía de turistas que carga con un aparato reproductor y una bocina en la que toca música de Piaf para ambientar la visita a su tumba.

Este cementerio que recibe a unos dos millones de visitantes al año cuenta entre sus atractivos al muro de los Federados, ante el cual, 147 comuneros, dirigentes de la Comuna de París (1871), fueron fusilados el 28 de mayo de 1871 tras la caída del gobierno insurrecto.

Otras personalidades sepultadas en este cementerio son Eugene Delacroix, Moliere, Honoré De Balzac, Amedeo Modigliani y María Callas.

Cementerio de Montparnasse

Ubicado en el barrio del mismo nombre, este cementerio resulta más sencillo de visitar. En esta zona se instalaron a principios del siglo XX decenas de intelectuales, pintores y escritores que llenaban las calles del barrio con sus obras.

A pesar de tener una extensión de apenas 17 hectareas (muy poco en comparación con Père-Lachaise) resulta fundamental conseguir una guía en la entrada para poder localizar las tumbas más famosas.

Resulta especialmente atractivo para los mexicanos por dos razones. Al entrar por el acceso del boulevard Edgar Quinet y doblando a la derecha por la Avenue de I’ouest hasta el fondo y después de doblar a la derecha, encontramos la tumba de Porfirio Díaz.

Conservó el buen gusto hasta el final de sus días pues su última morada es una bella construcción de estilo gótico embellecida por el águila republicana en lo alto de la tumba. “En París siempre hay mexicanos, y si quieres encontrar un mexicano en París será mejor que vengas a la tumba de Díaz” le comenta un guía a un turista colombiano.

Y si, la tumba del presidente mexicano está llena de notas, estampas de la virgen de Guadalupe y banderitas de México.

Muy cerca de ahí, en medio de una serie de tumbas planas. Está escondido Julio Cortázar. Escondido en su propia tumba que pareciera camuflajearse con el ambiente pues hay que dar varias vueltas por el lugar para encontrarla. En este caso la guía no sirve de nada y es mejor dejarse llevar.

Por la avenida principal, y justo a un costado de la glorieta principal del cementerio se encuentra la tumba del escritor mexicano Carlos Fuentes. Sobresale de las demás por su estilo moderno y muy sobrio, lo acompañan sus dos hijos y permanece el nombre de su esposa listo para que le sea esculpido el año de su muerte.

En la guía se aprecian los nombres de otros huéspedes distinguidos como lo son Jean Paul Sartré, Simone de Beauvoir, Samuel Becket, Philippe Noiret y César Vallejo.

Además del cementerio, vale la pena recorrer el barrio de Montparnasse con sus galerías, librerías y restaurantes.

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